Retrato por Paula Lamamié de Clairac

Algunos escritores se transformaron en sugerente guiños de color de los cuales Paula Lamamié de Clairac nos ofrece una pequeña muestra con sus retratos.

El cómic ofrece a los escritores una mirada estimulante donde los dibujos son una herramienta básica de expresión. En la primavera de 2013 algunos de los escritores del MFA se atrevieron con el cómic. Para la mayoría el esfuerzo de intentar dibujar significaba el retorno a los años de la infancia, cuando todos teníamos el talento para hacer monigotes y éramos capaces de expresarnos sin miedos o prejuicios a través del trazo gestual de un lapicero. Hicimos ejercicios de calentamiento con plastilina para entender las formas y la habilidad de nuestros dedos, creamos cómics de cuatro viñetas a ocho manos o buscamos personajes en la mirada de los compañeros del taller. Leímos muchos cómics para entender los estilos, la forma de narrar y las posibilidades estéticas que implica ese lenguaje. Volver al idioma de los dibujos fue un reto que ha ido encontrando curiosos resultados.

En este dossier presentamos una muestra de los experimentos que se hicieron en ese taller. Tenemos tiras y cuentos que se transformaron en cómics de la mano de una serie de artistas que eran antiguos alumnos del Center for Cartoon Studies (http://www.cartoonstudies.org/) en White River Juntion y que se animaron a ayudar a los escritores en esta aventura. Sarah Viren hizo de intérprete y tradujo al inglés gran parte de los materiales para los artistas, muchos de ellos angloparlantes y con pocas nociones de español. De este trabajo en equipo, donde los dedos abandonaron a ratos las teclas para convertirse en lapiceros sale esta experiencia gráfica impregnada de muchos lenguajes.