En torno a Basho y otros asuntos es el más reciente libro del poeta Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930). En éste queda claro que, a sus 86 años, el autor ve aún en la reinterpretación de sí mismo y de su propia obra un desafío al que debe seguir enfrentándose. El desarrollo, la tensión y la ruptura de distintos puntos de vista estéticos y líricos, en gran medida enfocados desde el yo, han sido unas de las constantes de su trayectoria literaria.

Rafael Cadenas. En torno a Basho y otros asuntos: Pre-Textos, Valencia, 2016. 74 pgs.

Rafael Cadenas. En torno a Basho y otros asuntos: Pre-Textos, Valencia, 2016. 74 pgs.

Los epílogos elegidos por el venezolano advierten al lector sobre la complejidad y riqueza que éste encontrará en las páginas. En un solo folio, conviven citas del poeta zen Ryokan, del filósofo austríaco Wittgenstein y del poeta italiano Ungaretti. Sin embargo, tal variedad de fuentes no debe tomarse como un rebusque conceptual, sino como  capas complementarias de la voz propia del poeta. Además, la sobriedad estética de los poemas del libro, fiel al haikú, compensa ante el lector la mirada metafísica que propone En torno a Basho y otros asuntos. 

La primera de las tres secciones del poemario hace honor al título del mismo,  pues es dedicada al poeta japonés y está enfocada hacia la cultura oriental. El punto de partida es el haikú más famoso de Basho: “Un viejo estanque:/salta una rana,/ruido de agua”. Desde allí, Cadenas aporta en dos series de haikú en verso libre distintas interpretaciones del poema, jugando con los elementos que hicieron parte del instante que permitió el gran hallazgo, como preferiría decir el autor. En estas primeras páginas dialogan Basho, sus discípulos, la rana, el estanque y el Tao, esa especie de deidad impersonal que impregna todo y que resulta tan indispensable dentro de la filosofía zen. Dichas series de haikú parecen ser la evolución estética y conceptual de Haijin, poema también dedicado a Basho y que aparece en Sobre abierto (Pre-Textos, 2009), libro anterior del venezolano.

Además de llegar a las entrañas del haikú de Basho, Cadenas se aventura a presentar pinceladas de autores determinantes en la tradición de la poesía japonesa: retoma a Ryokan, haciendo mención a su debilidad por el alcohol; nombra a Buson, poeta fiel a la estela de Basho y que decidió emprender el mismo viaje que inspiró parte de la obra de éste, y recuerda a Santoka, autor influyente en el la institución del haikú en verso libre.

La segunda sección mantiene una estética simple, sobria en adornos y adjetivos, y también conserva la mirada inquietante del pensamiento oriental, que tan a menudo abre las puertas de la paradoja. Una novedad, con respecto a los poemas anteriores del libro, es la aparición del mundo cotidiano del poeta. El gran hallazgo no tiene por qué resumirse en el chapoteo que llamó la atención de Basho. Éste puede presentarse gracias al viento que despierta a los transeúntes en Montpellier o gracias a la flor que “…mientras caminamos/hablando, irrumpe/y nos rescata” (pg. 23).

De las nociones tradicionales de la filosofía zen, la segunda sección también explora y sugiere la interdependencia latente entre los fenómenos que conforman la realidad, el abismo infranqueable que se impone entre las circunstancias aprehendidas por un hombre y las reales, y, finalmente, uno de los temas al que el venezolano ha vuelto una y otra vez, el dilema del yo, que en el Cadenas de En Torno a Basho y otros asuntos se presenta como múltiple y en constante cambio. Además, teniendo en cuenta que en las primeras páginas el autor había hecho un breve recorrido por la tradición del haikú, aparecen figuras de la literatura occidental: el también venezolano José Balza, el poeta del s. XIV Chandos y Dante.

Al poder de la palabra y al ejercicio de la escritura les corresponde el desarrollo de la última  sección del libro. Cadenas plantea al escritor de acuerdo al yo múltiple que aparece en páginas anteriores: un individuo en una búsqueda constante, cuya única convicción es la de su oficio. Sin embargo, la búsqueda del poeta nunca puede ser del todo fructífera, pues la palabra resulta ser un terreno impenetrable. Quien la menciona solo puede tener la esperanza de rodearla.

Indispensable, pero distante, así se presenta el idioma para el escritor, quien debe esperar de éste “lo que solo nadie” (pg. 57) puede darle. Ni siquiera la palabra logra salvarse de la pluralidad latente en el hombre. El venezolano, además de reconocerla como el fin último del escritor, se atreve a llamarle cortesana porque, “cuando los dictadores las usan, ellas no les queman los labios” (pg, 67). Adicionalmente, el autor abre espacio en la última sección del libro a figuras históricas, sin limitarse al mundo de la literatura. Aparecen Kennedy, Spinoza, Marco Aurelio, Ajmatova, Karl Kraus, Hölderlin, cada uno expresado desde la fascinación o inquietud que producen en el poeta.

En torno a Basho y otros asuntos demuestra ser el título indicado para el libro. Si bien Cadenas expone de manera franca la influencia que el pensamiento y la literatura orientales han ejercido en él, también menciona y rinde homenaje a la variedad de realidades que componen su perspectiva: la filosofía, la historia, la política y la literatura occidentales. Por ello, tal vez en “Cuentas claras”, el último poema del libro, el poeta se resume a sí mismo en tres dimensiones aparentemente separadas, aunque próximas: lo que ha escrito, lo que ha hecho, lo que ha dejado de hacer.