La célebre frase de “los límites de mi pensamiento son los de mi lenguaje”, convertida en el “pienso, luego existo” de Ludwig Wittgenstein, podría servirnos para comenzar a hablar sobre Subtitulados, una serie de lecturas que los estudiantes del MFA en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Iowa iniciaron en octubre de 2015 y que, desde entonces, revoluciona la diversidad literaria de Iowa City.

Momento de la lectura de Helena G. Mariño

Momento de la lectura de Helena G. Mariño

Subtitulados nace de la idea de no renunciar a la lectura de un texto en su lengua original, y con ello a su sonoridad y esplendor lingüístico. ¿Por qué leer en inglés un texto concebido en español cuando existe la posibilidad de subtitularlo y hacerlo de esa manera comprensible para un público más amplio? Por supuesto no se trata aquí de discutir las excelencias del oficio del traductor, sin cuya ayuda nada de esto –y extiendo “esto” a todo el universo literario– nada, insisto, sería posible. Se trata más bien de reivindicar la belleza de la lengua hablada, la diferencia estética de los acentos, sus leves o ingentes variaciones y, sobre todo, se trata de compartir la manifestación de un pensamiento, de una idea, de un arte en el estado más próximo a su origen temperamental.

El sábado 24 de septiembre arrancó la primera temporada de lecturas en español de este año lectivo, con Sam Jambrovic, Carlo Acevedo, Óscar Pachón, Paul Schneeberger y Helena G. Mariño al micrófono. El evento tuvo lugar en la Fairgrounds Coffehouse, una acogedora cafetería que, escondida en el sur de la calle Dubuque, pareciera querer pasar desapercibida para las masas de jóvenes universitarios que durante los fines de semanas agitan el centro de Iowa City. Lo cierto es que lo consigue y que se agradece.

El público, entre los que se distinguían seguidores vigorosos de la iniciativa,  entró rápidamente en el juego mental que Sam Jambrovic, el encargado de estrenar el escenario, propuso: para ello, el escritor eligió una de las formas más clásicas de entretenimiento, tentando al afán por lo desconocido, el interés por develar lo oculto: un acertijo de trece preguntas que se fueron resolviendo con un lenguaje ágil y divertidísimo durante la interpretación de una pequeña pieza teatral en la que participaron compañeras del programa y que pertenece al primer capítulo de su novela.

Continuaron los poemas de Carlo Acevedo, tres poemas de verso libre y varios haikus que le confirieron al evento un tono más solemne que el que incitaban las ocurrentes y cómicas intervenciones de los presentadores, Cynthia Smart y Ollin García. Sin embargo, no por ello fue menos celebrado por el público que incluso adelantó su aplauso al poeta antes de que finalizara. El humor no tardó en regresar al escenario con Óscar Pachón y la hilarante historia del protagonista de su cuento, su alma lírica y una historia de amor pasional con Lu, una flor psicópata.

¿Qué hace uno cuando tiene setenta minutos de su vida a su disposición? Las respuestas pueden ser infinitas, pero después de visitar Niemandsland y coincidir con Paul Schneeberger en el sinsentido de las fronteras, el escritor, encargado de abrir la segunda parte de Subtitulados, nos explicó a través de lo que para muchos resultó una bella postal expresionista qué puede hacerse en ese periodo de tiempo que separa un viaje de otro, sobre todo si uno se encuentra en la Parada Bruck a.d.L. que da título a uno de sus microcuentos. Helena G. Mariño fue la responsable del cierre de la velada que se hizo, como siempre ocurre con lo bello, breve. Los enamorados de la lengua española abandonamos el lugar hilvanando uno de sus últimos versos en nuestra mente, ése que dice la semana se muere a grietas y necesito aprender a suturarla.

Hasta la próxima.