Ya van a ver todos cuando vuelva. Bien flaca y llena de historias. Me les voy a aparecer hasta en la sopa. Y ni de fundas que los voy a dejar ser mis amigos, nada, no estoy para ellos. A los secuestrados siempre nos esperan cosas mejores.

No voy a decir que sea muy bueno que estemos acá, pero hay que ver las cosas por el lado positivo. Esto va a ser como uno de esos campamentos para gordos que muestran en MTV, pero con rescate policial. ¡Los likes que me van a dar en Facebook!

Cuando llegaron a la finca pensé que iban por el tío, hasta que preguntaron por nosotros, nos amarraron y a caminar. Creo que caminamos como 15 horas, pero la guerrillerita esa que me cuida dijo que dejara de quejarme, que no llevábamos ni dos y me arrió con un palo. Perra.

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Mi mamá no hace sino llorar. Todo el día grita que nos dejen ir, que se devuelvan por el tío, que nosotros no tenemos plata, que vean que ya no está de moda secuestrar. Mi papá trata de calmarla, le dice que si nos ponemos problemáticos todo empeora. Que es mejor ser gentiles con el enemigo. Hasta se fumó un cigarrillo con ellos. 

Mi mamá cree que no nos tienen guerrilleros porque esta casa no es como los potreros que muestran en los videos de secuestrados. Mi papá dice que secuestro es secuestro y que a mi tío le va a tocar pagar para que nos suelten. Ojalá nos dejen por ahí un mes para llegar después de los exámenes de mitad de año. No estoy emocionalmente disponible para hacer ninguno.

Que nos tenga la delincuencia común y no la guerrilla me pone como triste porque ya no voy a ser tan famosa. Igual, que mi tío sea importante nos asegura aparecer en Caracol y RCN. Ay, ya me imagino a todas las del salón con ganas de ser mis amigas y pidiéndome perdón por haberme molestado con que soy virgen de boca.

Ayer dando vueltas por esta pocilga encontré un motón de viejas revistas Cosmopolitan. Me las estoy leyendo para volver a Medellín con bastante experiencia en tener sexo. Seguro Pablo va a querer salir conmigo. Al principio voy a hacerme la difícil para que vea que no soy una cualquiera. Uno de los artículos que leí dice que la regla de oro es hacerse rogar de todos y por todo.

Llevo dos semanas leyendo pero no me va a servir de nada si no practico. Intenté darme picos con el espejo pero no, no se ve como en las películas. Decidí que lo mejor es hacerlo con el man que nos está cuidando. Es tan papi. Alto, mono y ojiazul, parece el príncipe William. Lástima que sea campesino. Igual qué importa, porque cuando vuelva nadie se dará cuenta de que me metí con un pobre. Es mejor que esté preparada para todas las cosas que voy a hacer cuando nos suelten.

Mi papá dice que ya conversaron con el tío para que pague. Mi mamá sigue llorando. Yo no digo nada porque en el colegio están en vacaciones y mejor que nos dejen acá otro mes para volver cuando todo el mundo esté. Así hago una entrada triunfal. No veo la hora de contar esta historia tan bacana. Voy a ser inspiradora.

Brayan, el que me gusta, sale muy temprano a ordeñar vacas y voy con él porque mi mamá cada día se vuelve más insoportable. Yo no sé cómo ha hecho para llorar tres meses seguidos. Chilla todo el día y cada hora grita que no le pongan precio a la vida. Casi me mata cuando le dije que no me importaba que nos dejaran acá otro tiempo. Esto es un moridero, pero ni por el putas me devuelvo sin adelgazar un solo kilo y aparecer en la televisión. Claro, como no nos secuestraron en donde pasean los ricos, todavía no han dicho nada. Toca esperar a que sepan que somos familiares del tío para que nos rescate la policía. Los secuestros son más famosos cuando a uno lo rescatan porque hay operativo y todo eso. Cuando lo sueltan a uno así porque así, se lleva el crédito el que medió en la entrega, no uno, que la sufrió.

Mi papá ya no está tan calmado como antes. Ayer lo oí hablando con la hermana de Brayan, esa que se cree guerrillerita pero es solo una campesina ahí. Le gritó que si no había hablado con mi tío o qué. Que qué pasaba. La otra alzada le dijo que ella sabía cómo hacía sus cosas y que no jodiera tanto. Dizque acá nos tienen como unos reyes, pero que si queríamos nos rebajaban las comidas para tener motivos para llorar de verdad. Ahora verá que voy a volver anoréxica a Medellín.

Con Brayan no voy a perder la virginidad porque acostarse con campesinos debe dar una famita terrible. Sí dejo que me toque y nos damos unos besos todos buenos. Al principio se hizo el tímido, pero yo me acerqué disimuladamente cuando estábamos en el corredor que da al gallinero y le toqué el pipí apenas puede. Listo el pollo. Cuando vuelva, voy a intentar eso con Pablo. Ya me imagino novia de él y todas las del salón muertas de envidia.

Esta semana aprendí a mamarlo con un artículo que me leí. Ensayé con Brayan y mientras eso dejé que me quitara los brasieres, pero no los cucos. No le voy a soltar ni agua. Ahorita mi mamá me encerró en el único cuarto que tiene esta casa y dijo que sabía en qué andaba yo y que si pensaba que estábamos jugando a los secuestrados o qué, que cómo se me ocurría ser así de fácil con el enemigo. Me gritó mucho hasta que mi papá salió del baño y la paró. Ya tenemos muchos problemas como para agrandarlos con una pelea entre nosotros. Está preocupado porque el tío dice que no tiene con que pagar y sin plata no nos van a dejar ir. Acá no nos amarran, pero mantienen dos pistolas en la mesa del corredor para que sepamos que si intentamos escaparnos, nos matan. Yo nunca pensé que me iba a tocar
comer encañonada.

En Medellín, el tío no le va a avisar a la policía porque amenazaron con matar a mi abuela si la llamaban. Ayer otra vez se pusieron a pelear mis papás. Mi mamá llevaba desde que nos despertamos repitiendo que esto era el colmo, que ella con bien poquita plata y en estas, que yo estaba a nada de quedar en embarazo por andar revolcándome con un campesino. Parecía una loca. Como no ha ido a la peluquería, tiene la mitad del pelo lleno de canas y la otra mitad de rojo desteñido. En esas estaba, toda despeinada chillando que ella qué iba a hacer en el club cuando yo llegara como Clara Rojas, cuando mi papá tiró los platos del almuerzo al piso, hizo el amague de irle a pegar, pero se arrepintió y se puso a gritarle que dejara la güevonada, que cómo se le ocurría pensar en ese verraco club si no teníamos ni con qué pagar los servicios, que si yo llegaba de Clara Rojas por lo menos alguien nos iba a dar plata por la historia.

Esa me pareció una muy buena idea: si quedo embarazada, hacen una telenovela con mi vida y quién mejor que yo para representarme. Lo mejor es que alcanzaría a ir al prom con Pablo, porque los bebés solo se notan después de los tres meses y pico y eso es en dos meses, a finales de noviembre. Fijo en eso mi tío ya ha reunido la plata para que nos suelten. Se lo voy a dar a Brayan, sin que mi mamá se dé cuenta.

Desde la pelea con mi papá, mi mamá no para de repetir este güevón qué se cree, yo cómo me casé con este gran marica, ahora verá que paro en la cárcel, esta hija mía tan tonta. No me soporto un insulto más. Qué vieja tan mamona. Siquiera voy pichar con Brayan porque cada vez me aburro más. Ya me sé todas las revistas de memoria y la alzada esa no me quiere traer más. Cada que le pido algo, me responde que si creo que estoy en un hotel o qué. Lo otro es que la comida cada vez está peor. Qué jartera ser pobre y solo tomar aguapanela todo el día, menos mal nosotros tenemos al tío.

Lo del rescate está muy lento y yo ya estoy cansada de pichar. No siento nada. Brayan me brinca como un marrano encima y suda y huele a leche y a trabajo y no, nada es como me lo imaginé. No veo la hora de llegar a dónde Pablo que sí debe oler a loción bien rico. Qué desengaño el sexo y la vida de secuestrada.

Mi mamá no me habla. Tampoco le habla a mi papá, lo último que dijo fue que nos tocaba sentarnos a esperar que este plan tan pendejo funcionara. Resulta que mi papá para sacarnos de pobres planeó todo esto con la alzadita que se cree guerrillera y van por mitades con la plata que den por el rescate. Mi mamá casi mata a mi papá cuando supo, pero luego se calmó un poquito cuando él la hizo caer en cuenta de que todo esto va a salir bien y que como vamos a terminar ricos, nos podemos ir a vivir a Miami.

Esta mañana nos tomamos unas fotos para mandarle al tío y que en la casa sepan todo lo que hemos sufrido desde el secuestro. Ojalá mi abuela haga escándalo y también las lleve al colegio para que todas vean cómo me ha tocado de duro acá y se arrepientan por tratarme mal. Ay, es que si me hubiese muerto, ya las habría espantado. Me tocó salir vestida con un costal porque mi mamá dijo que teníamos que disimular mi gordura que no es de secuestrada. También me echó barro en la cara que para tapar mi brillo de embarazada.

Para explicar que llegue en embarazo, vamos a decir que me violaron porque esa historia es mejor que la verdad. Mi mamá, que es la más avispada, se puso a cargo del plan a ver si por fin sueltan la plata.

Escribimos un guión para que Brayan llame al tío, y le meta bastante miedo de una vez, para hacer que las amenazas sean más efectivas. Nos tocó así porque ese es más bobo que mi papá y la alzadita dice que no se va a poner a llamar paras que luego le reconozcan la voz. Los hombres y los pobres si que son unos incapaces, qué cosa tan impresionante. Con razón el mundo está como está.

Estos campesinos me tienen mamada. Todo el día joden con un tonito de montañero insoportable. Ni les importa que esté a punto de tener un bebé. Ya van a ver cuando esté en Miami y quieran ir a pasear. Ya van a ver todos. Voy a llegar hecha una reina. Ya ni Pablo me interesa. Mejor me meto con un gringo que tenga plata y adopte a la niña. Pobrecita mi bebé con este embarazo tan estresante. Ojalá no me vaya a salir boba.

Mi mamá hizo que le pusiéramos Jorge, como el papá de ella que se murió hace mucho. Yo que pensaba que era una niña, no tenía ningún nombre de hombre preparado y me dejé convencer de una, igual desde ya le digo George para que se acostumbre de una vez a ser americano. A mi papá lo tenemos que mantener amarrado porque todos los días le da por patalear y decir que se va a entregar, que prefiere irse para la cárcel que seguir acá. La barba le llega al ombligo y cuando se calma, se la llena de trenzas. Me da una tristeza. Brayan es otro que se enloqueció. Entonces no lo dejo ni arrimarse a Little George. La otra vez salió con que la alzadita se había torcido y que ahora trabajaba con mi tío para que nosotros no volviéramos a Medellín, porque allá jodíamos más que acá. Como si mi tío le fuese a hacer eso a la familia.

Mi tío como que por fin reunió la plata. La semana pasada mandó a decir que no nos preocupáramos, que ya casi estábamos libres. Mi mamá soltó a mi papá y nos vistió con harapos para que no se den cuenta de nada. Debe estar que llega. Ayer hablé con él otra vez y me dijo: “Luz, mamita, ya estoy que salgo. No se estrese más. Llevo la plata y una ropita pal niño”.



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