Presentamos a continuación una muestra de la poesía de Luis Fernando Afanador, poeta y periodista colombiano. La poesía de Afanador se caracteriza por la sutileza del lenguaje y por un tono nostálgico que rememora y contempla el pasado y los detalles del presente con plena conciencia de su sentido trágico. Poeta citadino pero a la vez bucólico, Afanador explora en su poesía los alcances de la experiencia y del oficio artístico.

Entre copas

ilustración

Hay uvas que alcanzan buenos sabores

Sin necesidad de cuidados especiales

 

Y hay uvas delicadas

Que necesitan atención constante

 

Sólo sobreviven en lugares apartados

Con agricultores pacientes

 

Descubrir sus sabores exultantes

Requiere un largo aprendizaje

 

Existen las uvas prosaicas

Y existen otras complejas y sutiles

 

Ambas crecen bajo el sol bajo la lluvia

Igual que las personas

 

Maduran hasta encontrar su punto

Y luego empiezan su inevitable deterioro

 

Algunos vinos se destapan antes de tiempo

Algunas personas mueren antes de su hora

 

Que el destino te depare saber

A cuál uva perteneces

 

Que una boca aprecie tu mejor sabor

Antes de la hora señalada

Mollones

Hubo una vez

en que nos bañábamos desnudos en el río

                                                                           jugábamos

y conversábamos sin prisa

lo que sería de nuestras vidas

cuando llegara el tiempo de ser hombres

 

Hoy viernes he tenido este recuerdo

ahora que soy hombre y aún no sé

"qué será de nuestras vidas"

 

Y ya no tengo el río

ni los juegos

ni la conversación interminable

Mujer de Herculano

Mujer de Herculano

Intacta entre las ruinas

Después de dos mil años

Con las manos aferradas a tus joyas

En plena fuga del Vesubio

¿Para qué te sirvió el oro?

Amarcord

En toda infancia hay una mujer perturbadora

Amigos cómplices

Un cura lascivo

Una familia odiada

Profesores ridículos

Entrañables

Padres desatinados

Autoridades lamentables

Plazas

Estaciones

 

Nada extraordinario

Pero todo tan bello

Tan grandioso

A la luz de los recuerdos

Que un trasatlántico

De repente

Puede iluminar la noche

Más que las estrellas

 

Pobre de aquel

Que no hizo de su infancia

Una leyenda

El festín de Babette

Cuántos días, Babette, preparando una cena francesa

Espléndida y lujuriosa

A esa comunidad de luteranos

Perdida en un remoto lugar de Dinamarca

Donde la bruma se confunde con el mar.

Aunque los extravagantes comensales no eran los mejores

Todo tenía que ser fresco, original, perfecto: la sopa de tortugas,

El blinis dendoff, La Veuve de Clicqot 1860, el Clos de Vougeot 1845,

Las codornices sarcófago –tu obra maestra en los tiempos gloriosos

Del café inglés-, las uvas, las cerezas, el queso, la última champaña.

Te gastaste una fortuna, los diez mil francos

Que te había regalado la providencia

Para que regresaras a Paris

Luego de un exilio forzado de catorce años.

Un poco lo hiciste para agradecer

Otro poco para demostrarles a esos tristes puritanos

Que es mejor amar a Dios con la felicidad de los sentidos.

Pero, en el fondo de tu corazón, la respuesta es otra:

Un artista nunca es pobre

Y hace su mejor esfuerzo

Para nadie.

Acordes y desacuerdos

En Chicago y Nueva Jersey, en clubes nocturnos,

en sitios clandestinos, durante los deprimidos treinta,

tu guitarra sonaba prodigiosa. Eso cuenta la leyenda.

Que le agrega un inevitable “bebedor y jugador”.

Con un toque exótico: te gustaba matar ratas en los basureros

y ver pasar los trenes.

De todas las mujeres que dejaste ir

sólo una te dolió. Hattie, la mudita, que te quiso de verdad

y se emocionaba al escucharte.

Porque así era. Tu música conmovía los corazones.

Aunque nunca lo creíste y sufrías: en Francia había un guitarrista mejor,

el gitano Django Reinhardt. Te torturaba Django Reinhardt.

Si la leyenda es falsa, tu vida fue una broma.

Si es cierta, fue una pesadilla.

Broma o pesadilla, fue una historia triste.

En los sueños de un artista siempre existe un Django Reinhardt,

un fantasma verdadero.

Tríptico de sueños

"Un mundo arcaico de vastas emociones

y pensamientos imperfectos" A.

I

El sueño

único viaje

al que Uno no se lleva

II

Lo que decías

anoche en mis sueños

dímelo otra vez

III

Esta noche volverán los sueños

bendita la vida

sólo por los sueños