¿Cuál es su perversión sexual preferida? Nótese que no pregunto por su oscuro deseo secreto; después de Caperucita se come al lobo (Editorial Cuneta, 2012) ya no nos sirven los remilgos. Si no tiene claro cuál es su favorita y desea explorarlas literariamente, Pilar Quintana le propone seis. No son tan duras, no se preocupe, o sí, todo depende de su nivel de tolerancia sexual y de sus concepciones morales.

Pilar Quintana (Cali, 1972), quien formó parte del International Writing Program de la Universidad de Iowa en 2011, ha publicado las novelas Cosquillas en la lengua (Planeta, 2003), Coleccionistas de polvos raros (Norma, 2007) y Conspiración Iguana (Norma, 2009). En Caperucita se come al lobo, nos golpea de nuevo con un estilo directo, cruel, frases cortas y sin miedo de nombrar.

Caperucita se come al lobo. Pilar Quintana. Editorial Cuneta, Santiago, Chile, 2012. 65 pp.

Caperucita se come al lobo. Pilar Quintana. Editorial Cuneta, Santiago, Chile, 2012. 65 pp.

En «Olor», el cuento que abre el libro, la protagonista narra en primera persona la atracción que le produce el fuerte olor que desprende Miguel, un escritor español al que “sus amigas lo habrían mandado a ducharse(p.7). Las primeras páginas del cuento trabajan sin apenas marcas de erotismo, en tono conversacional, para presentar la situación última en la que la protagonista dará por fin rienda suelta a su deseo sexual. El lenguaje se hace explícitamente descriptivo entonces. La protagonista, al contrario que Miguel, tiene suficiente con la sola excitación de olfatear a su pareja.

«El hueco» ya son palabras mayores en esto de la perversión. El relato nos presenta de golpe a un hombre y a una mujer a los que les han cercenado, respectivamente, los testículos y los ojos. La pareja está cumpliendo en “el hueco” el castigo que Víctor, un multimillonario que tenía una finca “que era más grande que Suiza(p. 21) y una “mente perversa, pero “en la misma medida brillantey al que “le gustaba jugar a Dios, les ha impuesto por acostarse juntos. La joven, Mariángela, estaba reservada para Víctor. La cosa se agrava cuando nos damos cuenta de que la situación ha sido calculada por Víctor, para saciar sus ansias voyeuristas
y sádicas.

«Violación» es quizá uno de los relatos más perturbadores del libro. La historia no es nueva: un padrastro que se excita más con su hijastra que con su mujer y que acaba violando a aquella (trece años) cuando, convenientemente, la “señora” tiene que salir de la ciudad para ir al velorio de un tío; sin embargo, en este cuasi incesto, la niña, que al principio de su violación está dormida, consiente la relación conforme esta avanza. A la mañana siguiente, desde la complicidad, ambos retiran las sábanas. La narración de la violación es de las más explícitas del libro. El padrastro, cuando la señora vuelve a casa, como un segundo Humbert Humbert sabe que ya no le va a cumplir “ni con una de sus erecciones blandas.

El cuento que da título al libro llevará a nuestra particular Caperucita a acostarse con el lobo, al que anteriormente ha rechazado repetidas veces, cuando este lo recibe en casa de su abuelita disfrazado de ella. Solo cuando el lobo tiene la apariencia de una anciana indefensa y el lugar supone una profanación, la protagonista se siente atraída hacia él. Después del sexo, la confesión: “el polvo fue liberador: había cumplido una perversión (42). Ese es el leitmotiv de todo el libro.

En «Amiguísimos», una vieja pareja de amigos se divierte entrometiendo gente entre ellos. Juan Diego le presenta a Roxana a su “niña nueva”, que recibe siempre su aprobación, aunque esto pueda humillarla. La vieja amiga “se los imagina riendo, burlándose de ella. Juan Diego y su niña nueva haciendo maldades para romper el hielo y entrar en complicidades camino del motel” (49). Pero finalmente acepta la oferta de Juan Diego de llevarla a casa y, en el coche, sorpresa, quienes hacen esas maldades y entran en complicidades son precisamente ellos frente a la ingenua y joven copiloto. No hay amor en su relación, como no lo hay en ninguno de los otros relatos, y Roxana, cuando es acusada por Juan Diego de que nunca se viene, responde brevemente que sí, pero nunca con él.

«Una segunda oportunidad» cierra el libro. Se trata de un cuento controvertido que habla de infidelidad, de malos tratos hacia la mujer y de la posibilidad de volver a empezar y de hacer de la mentira una suerte de supervivencia. El manejo argumental puede sorprender al lector, acostumbrado ya a estas alturas a un realismo crudo, sucio y golpeante, pues la autora escoge en esta ocasión elementos mágicos y no mantiene la tensión sexual presente en el resto de los cuentos. Habrá que preguntarnos por qué. ¿Crítica o falta de valor para sacar el erotismo de un tema tan tabú? Juzgue el lector.

Caperucita se come al lobo, en fin, es un libro que explora las perversiones eróticas con un objetivo más amplio que el de excitar al lector. No hay relación sencilla ni al uso en las historias, ni hay relación amorosa; los personajes sienten el cuerpo y se dejan llevar por sus impulsos sin que ninguna moral los reprima en un espacio de libertad absoluta, casi animal. ¿Qué representa eso para el lector? Una perturbación, desde luego; ¿una liberación? Es posible; ¿un rechazo? También es probable. Destellos de crítica social brillan de forma esporádica. El material con el que Pilar Quintana trabaja es sensibilísimo y es precisamente su valentía sin prejuicios, que perturba, la que hace recomendable reservar una hora de su tiempo para la lectura de estos seis relatos. La literatura como catarsis, dirán algunos. Vale.